La negociación, los refractarios y los reticentes

Josu Erkoreka en su blog.

Algunos me piden que desvele los secretos de la negociación. Que describa los meandros argumentales que nos han llevado a las partes a suscribir el acuerdo alcanzado. Al leer su requerimiento, me ha venido a la memoria -salvando las diferencias, obviamente- aquella reflexión con la que Sabino Fernández Campo respondía a quienes le invitaban a relatar con detalle su experiencia al frente de la Casa Real: “Lo que puedo contar no interesa y lo que interesa no lo puedo contar”. Supongo que se me comprenderá, sin necesidad de aportar mayores precisiones.

Pese a todo, creo que la lealtad básica que todo político electo debe profesar a la transparencia, me obliga a no guardar silencio y a contar, cuando menos, aquello que no comprometa seriamente la obligada discreción. Procuraré hacerlo con concisión y centrándome en los puntos que más interesan a los que me reclaman el relato.

1.- El papel de los socialistas vascos

Son muchos los que me preguntan por el papel que han desempeñado los socialistas vascos en la negociación. La respuesta es fácil: Nulo. Ramón Jauregui estuvo presente en alguna reunión -en la de las fotos, para ser más preciso- pero su influencia posterior ha sido irrelevante. La interlocución principal se ha desarrollado entre Antonio Alonso y yo, como portavoces de los respectivos grupos parlamentarios y, a un nivel superior -y precisamente por ello, más puntual- entre Iñigo Urkullu y ZP.

Si los socialistas vascos fueron informados del curso de las negociaciones, no lo sé, aunque me temo que sólo lo fueron a posteriori; a toro pasado. Y, en cualquier caso, desde una posición meramente pasiva. Es decir, si se les llamaba, era sólo para informarles de lo hecho, no para recabar su parecer y, mucho menos aún, para pedir su visto bueno.

2.- Las principales dificultades

Todo lo arrancado ha sido difícil de arrancar. Los socialistas no regalan nada. Y, lo que planteamos les parece un escándalo. Pero si en algún punto puede decirse que he detectado una resistencia particularmente intensa, ha sido en el capítulo de las transferencias. Forzarles a llevar a cabo una transferencia es como extraerles el hígado. Privarles de un órgano esencial para algunas funciones vitales.

La experiencia negociadora de las últimas semanas me ha servido para ratificar las percepciones que escribí en este blog a lo largo del mes de agosto. Los socialistas no tienen previsto completar el desarrollo del Estatuto de Gernika. Si está en sus manos, no lo harán jamás. Y lo que podamos forzarles a ceder, sólo lo harán -como contaba Iñaki Anasagasti en un artículo publicado en El Correo durante el verano- a cambio de apoyos parlamentarios prestados en situaciones extremas. Y aun así, me temo que habrá casos en los que preferirán quedarse sin presupuesto, e incluso pactar con otros grupos parlamentarios, por alta que sea la factura que estos les pasen, que firmar con nosotros una transferencia. La de las políticas activas de empleo es una de ellas.

3.- La ministra Garmendia

En este blog he dedicado varios comentarios a la ministra estrella del gobierno de Zapatero, hábilmente seleccionada para actuar como mascarón de proa del rompehielos que iba a quebrar las resistencias del nacionalismo vasco al incontenible avance de los socialistas vascos hacia Ajuria-Enea. No creo necesario repetir ahora, ni tan siquiera de forma resumida, lo que ya he expresado en anteriores ocasiones.

Pues bien, el resultado de la negociación la ha dejado completamente desautorizada. Esto ha quedado tan claro, que no requiere explicación alguna. Ella no quería la transferencia. Y lo repitió ante los medios de comunicación con toda su vehemencia. Y por si ello no fuera suficiente, vino a Euskadi a negarnosla ante nuestras propias narices, con el incomprensible aplauso del candidato socialista a la lehendakaritza, que tiempo atrás había prometido lo contrario.

Pues bien, la transferencia se lleva a cabo. Era posible y es beneficiosa para el futuro tecnológico de Euskadi. Y puedo dar fe de que durante las últimas semanas, la ministra nos ha enviado -torpemente, por cierto- numerosos mensajes destinados a ofrecernos el oro y el moro si renunciábamos al traspaso que solicitábamos. Todo fue inútil. Nuestra exigencia se ha mantenido hasta el final.

Y ahora, que salga, ella sola, del berenjenal en el que se metió.

4.- Las garantías

Son muchos los que me preguntan por las garantías que hemos establecido para asegurar el cumplimiento de lo pactado, porque la experiencia demuestra que los socialistas son particularmente diestros en olvidarse impunemente de los compromisos asumidos.

Las hemos adoptado todas. Todas las posible, obviamente. Y hasta la fecha, han resultado eficaces. Gracias a esas cautelas, puedo decir que el nivel de ejecución de los acuerdos presupuestarios alcanzados en los últimos tres años es, al día de hoy, muy elevado.

Los refractarios

Creo, sin duda, que el acuerdo alcanzado es excelente para los vascos. Pero en Euskadi, como se sabe, los logros políticos nunca son unánimemente celebrados por los partidos y la sociedad. Siempre hay quien encuentra alguna objeción a lo conseguido; quien opone peros, más o menos fundados, que encuentran algún hueco en los medios de comunicación.

Cuando el logro es institucional, se puede dar por segura la crítica procedente de los refractarios al modelo vigente. En estos casos, nunca falta el ataque de quienes consideran que el Estatuto de Gernika acusa un vicio de raíz, que le inhabilita de modo absoluto para ser fuente de buenas noticias. La opción por la vía estatutaria fue, para ellos, una claudicación imperdonable del PNV, que situó a Euskadi -perdón, a Euskal Herria- en un callejón sin salida. Y por ello piensan -o al menos lo dicen- que, por definición nada bueno puede salir de ahí.

En coherencia con este planteamiento, que es cualquier cosa menos nuevo, los entornos políticos y mediáticos de la izquierda radical autodenominada abertzale han arremetido con fiereza contra el acuerdo. Pero más allá de la aburrida retórica habitual -ya se sabe, el PNV es esclavo del PSOE, tiene un pacto con España para enjaular Euskal Herría y el resto de las lindezas similares- se han proferido algunas críticas concretas al contenido del acuerdo, que pretendían enturbiarlo, con apariencias de objetividad y rigor.

Se ha dicho en GARA -se ha criticado, más bien- que, según se ha reconocido por los portavoces oficiales -yo mismo entre ellos- la competencia transferida es exclusiva pero no excluyente. Y pregunto yo: Pero, ¿había de ser excluyente? ¿Alguien pedía que lo fuera? ¿Alguien reclamaba para Euskadi un monopolio absoluto sobre las políticas científicas que no se da en ninguna parte del mundo? ¿Acaso los investigadores ideológicamente cercanos a lo que representa GARA -que los hay- desean renunciar a la posibilidad de participar en los cuantiosos programas de fomento de la Investigación que se financian desde el Gobierno central o desde las instituciones comunitarias?

El Estatuto de Gernika establece claramente que la competencia de Euskadi en materia de Investigación Científica y Técnica es “exclusiva en coordinación con el Estado”. Es, por tanto, exclusiva, pero no excluyente. Lo que significa que, incluso después de llevada a cabo la transferencia pactada, en Euskadi, el Estado podrá seguir actuando en el ámbito de la política científica, juntamente con las instituciones vascas, en un marco coordinado. Es más, la proyectada Fuente de Neutrones por espalación, que será una instalación científica puntera en todo el mundo, se ubicaría en Bizkaia en el marco de este modelo de actuación coordinada. Si alguien quiere que descartemos la candidatura de Bilbao para ese proyecto, que lo diga. Pero me temo que la inmensa mayoría de la sociedad vasca no va por ahí.

Pero es que, además, esto es así en todo el mundo. Los marcos institucionales de actuación cooperativa se han impuesto en todos los territorios del mundo en los que la investigación científica, el desarrollo y la innovación han alcanzado un cierto desarrollo: En Manchester, en Shangai y en Sillicon Valley.

También se ha dicho en GARA que la cifra en la que se ha valorado la transferencia no alcanza la suma que el Gobierno vasco viene destinando a financiar los programas de investigación. Pero quien ha formulado esa objeción lo desconoce todo sobre el modelo del Concierto Económico. O no lo desconoce, pero lo deforma conscientemente con el propósito de adaptar los hechos a su tesis.

El índice de imputación del Concierto Económico se aplica al Presupuesto General del Estado, no al Presupuesto del Gobierno Vasco. Y si el ejecutivo presidido por el Lehendakari Ibarretxe viene destinado más fondos a estos programas -y todos esperamos que lo siga haciendo en el futuro- es por la importancia que concede a la sociedad del conocimiento en la construcción de la Euskadi futura. Aunque esto, nunca lo admitirán en GARA para quienes todo lo que emana del Estatuto de Gernika, es esencialmente pecaminoso. Todo, menos la presencia de EHAK en los escaños de la cámara, que es una especie de sacrificio heróico por los derechos nacionales de Euskal Herria.

Los reticentes

Para hablar de los reticentes, aludiré a un episodio que me tocó vivir, personalmente, cuando cerramos, en 2005, el primer acuerdo presupuestario con el Gobierno de ZP.

El día en el que se cerraba el plazo de presentación de enmiendas a la totalidad, Azpiazu y yo dimos una rueda de prensa en Sabin Etxea, dando a conocer las contrapartidas por las que renunciábamos a ese trámite. El mismo día -el mismo; no esperó ni 24 horas- Begoña Lasagabaster convocó a los medios de comunicación en Donostia con el único objetivo de sembrar dudas y proyectar sombras sobre el acuerdo presupuestario que nosotros anunciamos: La noticia no era creíble; ella desconfiaba de los socialistas; estábamos vendiendo humo; aquello era un fraude; hasta que lo viese, no se creía el compromiso de financiar la parte guipuzcoana con arreglo al modelo concertado, etc.

Begoña siguió con aquellas reticencias hasta el final. Y votó en contra del Presupuesto que, por fin, tras años de tediosa espera, hacía posible iniciar las obras de la Y vasca.

Hoy, tres años después, produce rubor leer sus declaraciones de aquel día. Las obras del tres de alta velocidad están en marcha y nadie pone en duda que la parte guipuzcoana se está financiando a través de la fórmula recogida en la Disposición Adicional 3ª del Concierto Económico, que nunca antes se había utilizado.

Pero hoy, tes años después, nos encontramos de nuevo con una reacción idéntica de algunos líderes de EA que, desde la ignorancia o la mala fe -o desde ambas, a la vez-hablan de “arreglajos”, de “competencias devaluadas” o de “mercantilización del Estatuto”. En EA, ya se sabe, o los titulares son para ellos, o todo está mal. Es el síndrome del escaparate.

Mañana, cuando llegue el momento de hablar del esfuerzo que las instituciones vascas han llevado a cabo en el ámbito de la I+D+I, gracias, entre otros, a los fondos que Euskadi recibirá en virtud de esta transferencia, serán los primeros en ponerse ante las cámaras de televisión. En eso, no hay quien les gane.

Entonces, nadie se acordará de que ellos despreciaron la transferencia, como un mero “arreglajo”. Pero sus actos de hoy, como los de ayer, servirán para seguir alimentando la imagen de que son una especia de pepito grillo del nacionalismo radical consecuente, que siempre pide “algo más”. Ese es el juego, siempre limpio y leal que, entre otras cosas, les ha llevado a perder la representación que tenían en el Congreso de los Diputados.

Una respuesta a “La negociación, los refractarios y los reticentes

  1. A estas alturas de la película autonómica vasca, nadie duda que lo de EA es más que lamentable. Sería interesante conocer la nómina de conspicuos militantes de EA que viven como reyes a cuenta del denostado Estatuto. Gentes que primero fueron del PNV y después…

    Yo creo que el papel natural de EA y a tenor de lo que se puede leer y escuchar a sus representantes-todos, es el de ponerse manos a la obra y reorganizar y liderar a toda la izquierda abertzale. El Sr. Azkarraga unido al Sr. Elorrieta y así con todos los que ellos quieran, tienen un trabajo más que interesante por realizar; además el pueblo lo agradecería. Sino…¿a que viene tanta diferencia e incomodidad con su socio en el G.V. el Partido Nacionalista Vasco?

    No soy vidente…, pero la intuición me dice que el día que a EA las cosas de su causa le vayan mal, la mayoría de los de la “nómina” volverán la vista hacia EAJ-PNV y entonces…

    Zorionak a Josu Erkoreka y su equipo.

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