Carta al Señor Revilla

Sacado del blog MuyLoco

Estimado Sr. Revilla,

le escribo hoy esta carta porque hoy tengo necesidad de exteriorizar ciertos sentimientos (y resentimientos) que creo que le interesará conocer. Antes de nada, me presento. Soy un cántabro por vía natal. Y desde hace solo seis años, además, soy vasco por la gracia de la Administración, el Estatuto de Gernika y los impuestos que pago (y donde los pago).

Si hubiera que ponerle una banda sonora a mis querencias políticas, esa sería sin duda la Internacional, en esa doble vertiente de lucha obrera y de solidaridad y cooperación con todos los pueblos del planeta, huyendo de localismos pueblerinos y de identidades nacionales. Para mi, que me siento cántabro hasta la médula, una cosa es el sentimiento territorial, y otra muy distinta, la ideología política, puesto que opino que todas las personas debemos tener los mismos deberes y derechos, independientemente del lugar donde hayamos nacido. Reconozco que una vez voté a su partido, cuando yo tenía 18 años, y usted se presentaba a unas elecciones europeas. Fue “mi primera vez”, no dolió, pero tampoco disfruté de una experiencia inolvidable. Después, en las urnas le he sido siempre fiel al mismo partido, Izquierda Unida.

Aquí, en Euskadi, ejerzo de cántabro tanto o más que allí. En la distancia, sigo apoyando al Racing, a las traineras cántabras, bebo leche de Cantabria con mujer y mi hija (vasca de nacimiento y euskaldunberri). En mi oficina se enteran de los éxitos del Racing cuando me ven con la corbata verde y la camisa blanca. Y hago todo eso disfrutando de una plena libertad y una total integración con la “población indígena”. Mentiría si dijese que en Euskadi me siento como en mi casa; en Euskadi estoy en casa.

Y no es solo mi casa, sino también la de muchísimos cántabros. Nada menos que 24,898 personas nacidas en Cantabria vivimos en Euskadi. Eso significa dos cosas: que el 5% de los nacidos en Cantabria hemos encontrado en el País Vasco algo que Cantabria nos negaba, y que esta comunidad autónoma es, aparte de Cantabria, el lugar de España (y seguramente del mundo) donde residimos más cántabros. Por ello, entiendo que el presidente de Cantabria debería sentir un especial cariño por esta tierra en la que vivimos tantos paisanucos.

Dicho esto, paso a exteriorizar esos sentimientos y resentimientos a los que mencionaba hace unos párrafos. Admiro profundamente su capacidad de conseguir los objetivos que se propone. Incluso cuando éstos se planteaban a muy largo plazo. No hace muchos años creo que nadie veíamos en su partido (PRC) una alternativa al PP y usted era el único que confiaba en sucederles en la presidencia de Cantabria. Le felicito, por tanto, por su tesón, confianza en si mismo y por el esfuerzo realizado para conseguir sus fines.

Ahora bien, lo que no puedo compartir son los medios que usted ha utilizado para lograr tal fin, y es atraerse a miles de personas gracias a un populismo estratégicamente diseñado y desplegado. No niego que usted tiene sus momentos simpáticos, cantando en las romerías, con Bustamante, promocionando la anchoa de Santoña en la televisión. Pero desapruebo el uso que usted hace de lo vasco para ganar puntos y votos. Uno de los defectos que tenemos las personas es la rivalidad entre vecinos. Esta rivalidad se plasma muchas veces en el terreno deportivo o, como en Cantabria, en situaciones más o menos graciosas, y siempre sanas, como la de Santander y Torrelavega (recordará el viejo eslogan de “la ciudad de Torrelavega saluda al Pueblo de Santander”). Pero una cosa muy distinta es el uso que usted hace de la histórica rivalidad entre vascos y cántabros para alimentar su protagonismo entre personas que no conocen esta tierra (la vasca), su realidad social, y que gracias a personas como usted albergan ahora un fuerte resentimiento -cuando no, hostilidad- hacia lo vasco. No es necesario dar muchos ejemplos de declaraciones suyas: el árbol de Gernika y la bandera de la Concha, la xenofobia del Athletic de Bilbao…

No deja de ser curiosa la evolución que en su pensamiento ha tenido el País Vasco. Y no me refiero a sus “locos” años de estudiante en Bilbao, sino, sobre todo, a aquél viejo proyecto que usted llegó a defender 6 meses después de la muerte del dictador, y que consistía en crear una región integrada por Cantabria, Bizkaia, Gipuzkoa, Burgos y La Rioja. O quizá olvida también que fue el PNV quien defendió en el Congreso de los Diputados las enmiendas del PRC al Estatuto de Autonomía de Cantabria. Pero, en fin, agua pasada no mueve molino.

Hablemos del presente, de hoy, día en que unas declaraciones suyas me han provocado un fuerte disgusto y vergüenza, no de ser cántabro, sino de los presidentes tan peculiares que nos gobiernan en la tierruca. Ha sido tras el vil asesinato de D. Luis Conde de la Cruz cometido por ETA. Usted ha tenido palabras de condena, si. Pero no hacia ETA, sino hacia el PNV, contra quien ha cargado las tintas pocas horas después del asesinato. Me permito recordarle que el PNV es un partido democrático y, además, el que más apoyo tiene por estas latitudes. Usted sabe perfectamente que el PNV es tan democrático como el PRC (le recuerdo sus colaboraciones en el pasado). Pero abusa de la desinformación que hay en Cantabria sobre lo que pasa aquí para trasladar esos mensajes populistas que se aprovechan de una debilidad de la sociedad cántabra: la falta de información.

Por si hubiera dudas, no estoy a sueldo del PNV, no le debo nada, ni él me debe nada. No coincido con sus planteamientos políticos y nunca podré votarle. Pero se que el PNV está tan en contra de ETA como el PSOE, el PP, el PRC o Izquierda Unida.

Déjeme acabar esta carta con una petición. Siga hablando usted mucho de Cantabria, de las anchoas de Santoña, de los sobaos pasiegos, de la leche de la tierruca. Hable también de política. Condene los atentados de ETA. Promueva la unidad democrática contra ETA. Pero deje de utilizar a los terroristas para sus fines particulares. Deje de hacer mala prensa de lo vasco. Y vuelva a amar a esta tierra donde vivimos tantos paisanos suyos como en su época de estudiante universitario. Hoy me ha hecho pasar usted mucha vergüenza.

Atentamente,

Roberto Cacho Toca.

Una respuesta a “Carta al Señor Revilla

  1. Muchas gracias por difundir la carta.

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