Justo José de Urquiza

Justo José de UrquizaPor Jesús de Zabala.

El 11 de abril de 1870, falleció Justo José de Urquiza a consecuencia del atentado que perpetraron contra él unas gentes desleales a las cuales había ayudado siempre con generosidad el triunfador de la batalla de Caseros en Argentina.

En la historia argentina ha habido dos empresas gigantescas que realizar: la de la independencia y la de la organización institucional del país. La primera porque, como los hechos lo demostraron y los compendió y ejecutó el genio del insigne José de San Martín, no podía-resolverse en términos puramente argentinos y era menester darle proyección americana, La segunda, porque el cuerpo unido del Virreinato del Río de la Plata se partió con la revolución emancipadora en diez y siete fracciones distintas, a una de las cuales, la más poderosa, le interesaba mantener la separación en beneficio de su hacienda, por el usufructo exclusivo de las rentas que reportaba la aduana del puerto de Buenos Aires. Y así se dio el caso de que la República Argentina fuera durante veinte años un país sin gobierno nacional. Rosas era el encargado de las relaciones exteriores, y nada más.
Rosas representó el anti-Mayo, como lo revela con plena nitidez el discurso que pronunció el año 1836 en el Fuerte de Buenos Aires. Refiere el escritor Carlos Alberto Erro: “Este godo supérstite y anacrónico estuvo siempre contra lo más representativo de los argentinos que es el hecho de nacer por un acto fundamental de la democracia y la libertad. Urquiza, en cambio, no encuentra otra obra mejor que la Constitución de 1853, que era su orgullo y su honra como buen hijo de vascos”.

Urquiza, nacido en el interior de la Argentina, en una región agreste, a semejanza de sus antepasados mantuvo siempre su vocación acentrada a la vida del campo, a cuyo progreso dedicó, en el dilatado espacio de su vida, sus mejores energías y afanes. No solamente en ese medio primitivo, en la provincia de Entre Ríos, levantó su hogar, sino que concentró en él los más delicados ornamentos de la civilización y jamás abandonó el campo, ni aún cuando con el apogeo de su carrera política la ciudad podía atraerle con los halagos del poder y las seducciones de la fortuna.

El curso del tiempo, por las grandes obras realizadas, acreció el prestigio de este gran constructor de la unión nacional argentina. La estancia San José, durante muchos años, fue la Meca de las peregrinaciones patrióticas y el término de las visitas a la Argentina de personajes ilustres. Allí concurrió el año 1860 el gran Bartolomé Mitrè, después de jurar la Constitución Nacional en la plaza de Mayo de Buenos Aires, para hacer entrega a Urquiza del bastón de mando de los gobernadores de la Provincia de Buenos Aires que tiene un territorio tan extenso como Francia entera.

El año 1868, al asumir la presidencia de la República, el civilizador Sarmiento, resolvió visitar a Urquiza en su caserío de San José en el aniversario de la batalla de Caseros, como muestra de reconocimiento por el apoyo prestado a su gobierno y testimonio público da cordialidad de sus relaciones. Según refieren los cronistas de la época, pocos actos de esa índole se realizaron con tanto brillo oficial y popular.

Sarmiento fue acompañado por el ministro del interior, señor Gorostiaga, el gobernador de Santa Fe y diplomáticos de naciones extranjeras. El discurso que pronunció en su carácter de presidente de la República el autor de FACUNDO manifestó: “Que se felicitaba por encontrarse al lado del vencedor de la batalla de Caseros, diez y ocho años después del gran día en el que le había cabido el honor, junto a Mitre, de derrotar al tirano de las libertades argentinas y establecer el reinado de la libertad y la tolerancia. Que si disidencias locales los había separado al día siguiente de la victoria tomando caminos distintos para llegar al venturoso porvenir que todos aspiraban, el patriotismo noble y puro los había reunido de nuevo para trabajar juntos por la felicidad de la República, sin recordar para nada las antiguas disidencias de partido”.

De las aleccionadoras palabras del sin par Sarmiento podrían extraer enseñanzas aleccionadoras los dirigentes de los partidos políticos, para conquistar los cargos más representativos del país y orientar para siempre por los caminos luminosos de Mayo y Caseros.

En los anales americanos no se consigna una tragedia más abominable que la de Justo José de Urquiza y sus dos hijos, Justo Carmelo y Waldino, asesinados en su propio hogar, en Entre Ríos, el 11 de Abril de 1870. Todo lo que pueda haber de pérfido, ruin y criminal en el alma humana se unieron y actuaron en porfía en esa ocasión para escribir esta luctuosa página argentina.

¡Honor y gloria en este aniversario al vencedor de Caseros, Justo José de Urquiza!, un argentino de estirpe vasca.

Una respuesta a “Justo José de Urquiza

  1. la concha de sus mafres giles de mierda no tiene nada d e ifrmaion la cagada esa la proxima nose pone un video o algo o por lo menos del gobierno y como fue paso a paso puto si vajas algo vaja bien gato :@

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