San Ignacio de Loyola, fundador de la orden de los Jesuitas

San Ignacio de Loyola

San Ignacio de Loyola

Extraído de EuskoSare. Íñigo Oñaz de Loyola, conocido como Ignacio de Loyola, nació en Azpeitia en 1491. Hijo menor de trece hermanos y originario de una familia vasca acomodada, pasó su infancia entre los pueblos de Azpeitia y Azkoitia (Guipúzcoa) y recibió una educación religiosa.

Juventud

A los 15 años de edad  Iñigo fue enviado con el Contador Mayor de Castilla y Consejero Real, Juan Velásquez de Cuellar, con quien estuvo los próximos 11 años de vida. Durante este periodo tuvo la oportunidad de conocer la Corte, cultivar su afición a la lectura y aprender a dominar las armas. En 1517, tras la muerte de Juan Vezásquez su viuda lo envió a servir al duque de Nájera, Virrey de Navarra. Luchó junto al ejército castellano en diferentes batallas pero en 1521 fue herido en combate defendiendo el castillo de Pamplona de las tropas franco-navarras.

Reflexión sobre su misión en el mundo

La recuperación de estas heridas fue larga y dolorosa y a lo largo de este tiempo aprendió a convivir con el dolor y entenderlo como una parte más de la vida. Durante su convalecencia tuvo tiempo para leer y reflexionar y empezó a interesarse por los libros espirituales. A consecuencia de la influencia de los escritos Iñigo decidió dejar el ejercito  y siguiendo los ejemplos de los escritos, vió la necesidad de hacer penitencia, deseo que se acrecentó tras una visión de la Virgen con el Niño Jesús. Finalmente, decidió  partir hacia Jerusalén con el objetivo de convertir a los no cristianos.
Ante la virgen de Montserrat (Barcelona) cambió su traje de militar por unos harapos y partió hacia Manresa donde permaneció durante diez meses meditando en una cueva. De esta experiencia nacen “los Ejercicios Espirituales”, serie de meditaciones, oraciones y ejercicios mentales que sentarían las bases de la filosofía ignaciana.

Estudios

Tras completar su viaje a Roma y Jerusalén regresó a España y aconsejado por una buena amiga, decidió matricularse en la Universidad y cultivarse en Humanidades, Filosofía y Teología. Inicialmente, estudió en las Universidades de Alcalá de Henares y Salamanca pero su discurso en torno a los ejercicios espirituales no fue  bien recibido y las autoridades comenzaron a recelar de su persona. En este clima de falta de libertad  decide abandonar el país e instalarse en París.

Iñigo Oñaz fue aceptado en la universidad de la capital francesa y durante los siguientes 7 años se dedicó al estudio de la teología y la literatura, mientras trataba de despertar el interés de sus compañeros en sus ejercicios espirituales. Durante este tiempo consiguió reunir a un grupo de 7 compañeros (entre ellos se encontraba Francisco Javier) y con ellos comenzó a trazar las bases de lo que más tarde sería la Compañía de Jesús. Todos ellos hicieron voto de pobreza y realizaban ejercicios de apostolado a través de actos de caridad o altruistas.

Fundación de la Compañía de Jesús
Una vez finalizados los estudios el grupo trató de viajar a Tierra Santa pero la guerra contra los turcos se lo impidió. Finalmente, recurrieron al papa Pablo III quien los ordenó como sacerdotes en 1537.

Tras este nombramiento el grupo se dedicó a realizar actividades humanitarias y enseñar así como transmitir el conocimiento cristiano. Fue en estos años cuando maduraron la idea de crear una orden religiosa y en 1540 el Papa aprobó los estatutos de la que se llamó “Compañía de Jesús”. Su líder espiritual, Ignacio de Loyola, fue elegido por todos los compañeros General de la orden.

Tras de su fundación, comenzaron a realizar actividades caritativas y educativas por las cuales todavía  hoy son conocidos y respetados. Envió a sus compañeros como misioneros a Europa con el objetivo de crear escuelas, universidades y seminarios. En ellas se impartía una educación basada en las premisas jesuitinas. 1548 se imprimieron por primera vez sus “Ejercicios Espirituales” y pese a que en una fase inicial fueran rechazados por la inquisición, pronto se permitió su difusión.

En las Constituciones Jesuitas que Ignacio escribió en 1554 especificaba su absoluta obediencia al Papa, al mismo tiempo que afirmaba que sólo deberían responder de sus actos ante él. Esta condición fue de gran utilidad para ambos ya que le permitió a la Orden una gran libertad y se convirtieron en una herramienta esencial para hacer frente a la contrarreforma que se estaba expandiendo.

La Compañía fue incorporando nuevos adeptos y a los pocos años ya contaba con miles de seguidores en toda Europa. Sin embargo, los desacuerdos crecían en paralelo a los éxitos y con la fama Ignacio ganó enemigos tanto dentro de la Orden como fuera. Las críticas han perdurado en el tiempo siendo el debate en torno a la absoluta obediencia al Papa el aspecto más conflictivo

El 31 de julio de 1556, Ignacio de Loyola murió en la celda donde estaba retirado en la sede de los Jesuitas en Roma. En 1622 el papa Gregorio XV canonizó al religioso vasco.

Con los años, La Orden Jesuita fue adquiriendo presencia en el mundo de la educación, la juventud y el debato intelectual.

La huella de San Ignacio de Loyola

San Ignacio de Loyola es el patrón de Euskal Herria y su fiesta se celebra el día 31 de julio (fecha conmemorativa de su muerte). En el siglo XXVII se levantó una basílica, la “Basílica de Loyola“, en su nombre en su ciudad natal y hoy en día es el más importante de los monumentos religiosos de Euskadi junto con el santuario de Aránzazu.

Los Jesuitas, como se conoce a los miembros de la congregación, trabajan por la evangelización del mundo, en defensa de la fe, la promoción de la justicia y en permanente diálogo cultural e interreligioso.

Hoy en día, la Orden cuenta con más de 20.000 miembros, sacerdotes, estudiantes y hermanos conviertiéndose en la orden religiosa masculina más grande de la Iglesia Católica. Así mismo, se han consagrado como líder intelectual del catolicismo.

Parte de la obra de estos hombres, se ha desarrollado en torno a la Educación y a través de sus centros trata de ofrecer a la sociedad una clara inspiración cristiana y un modelo de educación liberadora y humana. En la actualidad la Compañía tiene más de 207 instituciones de educación superior en 69 países y se calcula que cuenta con un total de 2.477.207 alumnos.

Entre sus alumnos se encuentran diversos personajes históricos, como por ejemplo: Descartes, Alfred Hitchcock, Paulo Coelho, Cervantes y el mismísimo Fidel Castro.

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2 Respuestas a “San Ignacio de Loyola, fundador de la orden de los Jesuitas

  1. Delfina Santana Lepe

    Solicito calendario de ejercicios espirituales con Jesuitas en cualquier lugar de la República Mexicana por favor

  2. OLA IO SOY UNA XIKA K OPINA K LOS JESUITAS ERAS UNAS PERSONAS MUY SUFRIDAS PSUFRIERON MUXO X JESUS

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