La radical coherencia política de la izquierda autodenominada abertzale (2)

Josu Erkoreka en su blog.

En el post de ayer me comprometía a exponer las razones que, en mi opinión, explican el reportaje y el editorial del diario Gara incluyó en su número correspondiente al 22 de julio, llamando la atención, con afectadas poses de denuncia y pretendidas apariencias de alarma y preocupación, una presunta renuncia del PNV a los elementos esenciales que definen la identidad política abertzale.
Helas aquí, sintéticamente expuestas.
Las siglas políticas en las que hoy se encarna la izquierda radical autodenominada abertzale -EHAK y ANV- serán, probablemente, ilegalizadas en pocos meses. Al margen de lo que puedan dar de sí los jocundos sumarios de Garzón -siempre tan caprichoso y personalista- el procedimiento de ilegalización impulsado por la abogacía del Estado en los meses previos al verano, desembocará, a buen seguro, en una sentencia que situará a estas formaciones fuera de la ley. No entro a valorar el hecho. Mi posición sobre la Ley Orgánica de Partidos Políticos ha sido expuesta ya, en numerosas ocasiones, y no creo necesario repetirlas aquí. Me limito ahora a describir lo que, a mi juicio, previsiblemente sucederá.

La ilegalización de estas dos formaciones políticas impedirá que la izquierda radical vasca pueda participar en los próximos comicios autonómicos, porque no creo probable que el Gobierno del Estado transija esta vez con la posibilidad de colar otras marcas. Así pues, por primera vez desde la aprobación del Estatuto de Gernika, en 1979, a este sector político se le prohibirá concurrir a las elecciones autonómicas, lo que hará imposible su presencia en el Parlamento vasco durante la próxima legislatura.

En el pasado, esta ausencia no les importaba lo más mínimo. Antes al contrario, durante años, dejaban vacíos sus escaños de la cámara vasca, permitiendo que el legislativo de Vitoria actuase como si ellos careciesen de representación. Eran épocas de boicot sin paliativos a una institución “regionalista vergonzante” que, a su decir, consagraba la negación de Euskal Herria, de su soberanía y de su territorialidad. Ahora, parece que esa ausencia les preocupa algo más. Nunca sabremos por qué extraña razón desean ahora participar en una institución que es tan regionalista, tan vacía de poder político, tan irrelevante y tan responsable de la partición territorial de Euskal Herria como en 1980, pero no seré yo quien les reproche el cambio de opinión.

En cualquier caso, parece evidente que, en los próximos tiempos, la izquierda radical que se reivindica abertzale se verá excluida de la principal institución representativa vasca. Ante esa eventualidad -a mi juicio, insisto, más que probable, aunque no deseable- sus máquinas de propaganda llevan ya algún tiempo preparando el camino, con un doble objetivo:

  • a) Dejar ante la opinión pública, constancia inequívoca de que las únicas formaciones realmente consecuentes con el ideario abertzale son las surgidas del seno de la izquierda radical, de manera que su forzada eliminación del escenario político supone la desaparición de la única llama que mantenía viva la defensa a ultranza de la nación vasca y sus derechos.
  • b) Impedir que el otro polo relevante del nacionalismo vasco, el PNV, pueda obtener la más mínima ventaja de la ilegalización de estos dos partidos, mediante una intensa campaña de desprestigio -el Partido del Negocio Vasco, la trayectoria fraudulenta, la renuncia a la nación vasca, la claudicación de los principios, etc.- y la inoculación, en su seno, del veneno de la división, provocando el enfrentamiento de sus militantes en bloques antagónicos e irreconciliables.

La publicación de Gara se inscribe en este marco. Ante la hipótesis de una ilegalización más o menos próxima en el tiempo, se apresura a recordar a sus lectores que, una vez desaparecidas las formaciones políticas que estructuran a la izquierda radical, ya no quedará vestigio alguno de nacionalismo consecuente en el panorama político vasco. El nacionalista auténtico, por tanto, se quedará sin referencia legal alguna. Y al tiempo, aprovecha la ocasión para extender las redes de la confusión, a ver si algún jeltzale incauto se deja enredar en su madeja y contribuye con sus actos y omisiones a deteriorar la imagen y la trayectoria del PNV, de manera que éste pierda, no sólo su capacidad de atraer votos, sino incluso de retener los propios.

Si EHAK y ANV quedan maltrechos -piensan- que el PNV quede también lo más tocado posible, tanto en su estructura interna, como en sus expectativas electorales.

El hecho de que el efecto inmediato de todo ello pueda ser el triunfo electoral del PSOE, no les preocupa. Con Patxi López como en Ajuria Enea, Egiguren tendiéndoles puentes amistosos y el PNV plantado en la oposición, la izquierda radical que se declara abertzale podría esperar pacientemente durante cuatro, e incluso ocho años, a que se produjese la ocasión propicia para resurgir, alado, de sus propias cenizas, como el partido abertzale auténtico; el único leal y consecuente con el ideario nacional vasco; el que fue capaz de arrumbar con las experiencias fraudulentas del pasado; el que marcará el futuro de los vascos hacia un horizonte reunificado, socialista y euskaldún.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s