Juan Crisóstomo de Arriaga: el Mozart vasco

Juan Crisóstomo Arriaga

Juan Crisóstomo Arriaga

Extraído de EuskoSare.

Juan Crisóstomo de Arriaga nació en Bilbao y es conocido como “el Mozart vasco”. Una muerte prematura dejó su obra incompleta y le privó también del reconocimiento internacional que merecía. 200 años después de su nacimiento la figura del maestro, que dio nombre al Teatro Arriaga de Bilbao, está más viva que nunca.

Juan Crisostomo de Arriaga es el compositor vasco de mayor repercusión internacional. Formado en Bilbo y París, vió interrumpido el desarrollo de su prometedora carrera a causa de una prematura muerte a los 19 años de edad. Pese a ello, su obra ha llegado hasta nosotros y hoy en día es conocido como “el Mozart vasco”.

Inicio de su carrera musical
Juan Crisóstomo de Arriaga nació el 27 de enero de 1808 en Bilbao y murió antes de haber cumplido los 20 años en París.
Su padre, Juan Simón de Arriaga, organista de la iglesia de Berriatúa, le transmitió el amor por la música y de él recibió las primeras lecciones musicales de su vida. Al comprobar el talento de Juan, consiguió que Faustino Sanz, violinista de la capilla de música de la basílica de Santiago, lo aceptara como discípulo.
Desde una edad muy temprana comenzó a frecuentar las sociedades musicales de la ciudad y fue en estas fechas cuando dio sus primeros recitales y compuso sus primeras obras. En 1817, a la edad de 11 años, compuso Nada y Mucho y a los 13 la ópera Los esclavos felices.

Vida en París
En 1821, con 15 años de edad, su padre decidió que continuara su formación en París y lo matriculó en la École Royal de Musique et Declamation –nombre con el que se conoce el conservatorio de París. Sus maestros pronto pudieron comprobar las grandes dotes del muchacho y a los dos años de su ingreso Juan Crisóstomo fue nombrado profesor ayudantes de Fétis, uno de sus maestros.
Su obra como compositor maduró durante su estancia en la capital gala y gracias a Et vitam venturi, consiguió hacerse un espacio en la escena musical de la época. A partir de esta composición, el músico vasco escribió numeras obras como Sinfonía a grande orquesta, Stabat mater o Edipo.
En 1826, Juan Crisóstomo de Arriaga falleció de forma inesperada en Paris víctima, según se cree, de una enfermedad pulmonar. Tras su muerte su obra quedó en el olvido hasta que, a mediados de la década de los ochenta del mismo siglo, un descendiente suyo recuperó algunas partituras y las entregó a la sociedad de cuartetos de Bilbao.

El legado de Juan Crisóstomo en Euskal Herria
4 décadas después de la muerte del compositor, Emiliano de Arriaga, sobrino nieto del compositor, empezó a interesarse por la obra de este familiar hasta el punto de dedicar su vida a recuperar el legado del músico. Gracias a sus esfuerzos la Sociedad de Cuartetos de Bilbao comenzó a representar su música en distintos salones de la ciudad y poco a poco su trabajo se dio a conocer a lo largo de la geografía estatal.
En 1887 se creó la Comisión Permanente de Arriaga, con el fin de difundir la obra del compositor a través de la representación de sus piezas.
Así mismo, a finales del siglo XIX la ciudad de Bilbao construyó un teatro bautizado con su nombre -Teatro Arriaga- y levantó un monumento en su honor. En la calle Somera 12, lugar de nacimiento del artista, puede verse una placa sobre el dintel del portal colocada en honor al personaje.

Con motivo del segundo centenario, se organizaron conciertos y se editaron algunas partituras indéditas hasta la fecha.

Disfruta de Los Esclavos Felices por Juan Crisóstomo.

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