La Ley de Consulta (1)

Artículo de Koldo San Sebastian.

El Parlamento Vasco ha aprobado la ley de consulta. Es un paso más hacia la libertad en un largo camino iniciado allá en 1893 en el txakoli de Larrazabal que es cuando Sabino de Arana-Goiri dio a conocer su proyecto a un reducido grupo de personas. Un año más tarde, surgió la primera organización nacionalista en JEL (Jaungoikoa eta Lege Zarrak): el Euzkeldun Batzokija. Un año más tarde, se constituía en Bizkai Buru Batzar, organismo rector del Partido Nacionalista Vasco. Poco a poco, la organización se fue extendiendo y si, hasta 1930, el nacionalismo fue, sobre todo, un fenómeno vizcaíno, desde entonces, también lo fue guipuzcoano. En 1936, el PNV tenía presencia en toda Euzkadi y en algunos países de América.

Tras las elecciones de febrero de 1936, se constituyó la Comisión de Estatutos presidida por Indalecio Prieto que insistió en incorporar a la misma al diputado del Partido Nacionalista Vasco, José Antonio de Agirre-Lekube. Cuando comenzaron las vacaciones parlamentarias de aquel año, el texto ya había sido dictaminado. El entendimiento entre jelkides y socialistas moderados propició que el PNV alcanzase, aunque fuese en parte, uno de sus objetivos históricos: un régimen de autonomía.

Si uno lee con detenimiento los programas de EAJ, se dará cuenta, por un lado, que el eje de la reclamación nacionalista, mantenido a lo largo de 75 años, es la vuelta a la situación anterior a 1838 (para Euzkadi Sur) y 1789 (para Iparralde), lo que, más tarde, conocimos como “reintegración foral plena”. Por otro, y tras el Mensaje de las Diputaciones en 1917, la lucha por la autonomía.

En este tránsito, EAJ-PNV optó por las vías institucional. El mismísimo Sabino fue diputado provincial (en la Diputación, por cierto, coincidió con Prieto) y, aún no había terminado el siglo XIX, cuando fueron elegidos los primeros concejales. Hasta la dictadura militar “de Primo de Rivera” (1923-1931), se producen relevantes éxitos electorales y se alcanza por primera vez (con Ramón de la Sota y Aburto)

El 1 de octubre de de 1936, en plena guerra, se aprobaba el primer Estatuto de Autonomía. Seis días más tarde, se constituía el primer Gobierno vasco de la historia con el jeltzale Agirre como lehendakari. Habían pasado solo 43 años desde el “juramento” de Larrazabal y, en ese tiempo, además, se habían creado la Academia de la Lengua Vasca- Euskaltzaindia, la Sociedad de Estudios Vascos- Eusko Ikaskuntza (cuyo objetivo final era la Universidad Vasca), las primeras ikastolas, cooperativas de consumo. Además, surgieron diferentes organizaciones obreras: Euzko Langileen Alkartasuna (obreros), el Nekazarien Bazkuna (agricultores) o el Tostarteko Bazkuna (pescadores), así como Juventud Vasca (Euzko Gaztedija) y el Emakume Abertzale Batza (mujeres). Aquel año, además de diferentes publicaciones en euskera y castellano, editaba tres diarios: “Euzkadi”, “El Dia” y “La Voz de Navarra”

En este periodo hay que recordar algunas cuestiones: las derechas son contrarias a cualquier atisbo de autonomía (ha quedado para la historia la frase de Calvo Sotelo en el Frontón Urumea: laEspaña “roja antes que rota”) , la Acción Nacionalista Vasca de la época acabó en el Frente Popular español, mientras que amplios sectores del PSOE (comenzando por personalidades con Rufino Laiseca Oronoz, presidente de la Diputación) eran contrarios al Estatuto.

El gran éxito del PNV en aquel momento fue tanto el conseguir un objetivo histórico, como que la autonomía quedase para siempre como el suelo mínimo para la convivencia democrática en Euzkadi.

Una respuesta a “La Ley de Consulta (1)

  1. El Parlamento vasco ha aprobado por mayoría absoluta la famosa ley de Consulta, lo cual desde un punto de vista democrático merece mejor suerte que su previsible judicialización. Los jueces no pueden aplicar más ley que la que existe, pero para eso están los políticos: para reformar las leyes que no se ajustan al sentir de la mayoría. En ese sentido, sería muy deseable que los políticos no se limitaran a decir si la Ley cabe o no en la Constitución, sino más bien si estan dispuestos o no, a reformar esa Constitución, visto que la misma es corsé y no cauce de las aspiraciones de una parte importante de la ciudadanía.

    Ocurre también, que las Juntas Generales de Álava en una decisión tan democrática como la del Parlamento Vasco, y también por mayoría absoluta, ha rechazado esa ley de Consulta, lo cual complica las cosas dada la estructura cuasi-confederal que tiene la CAPV donde los Territorios Históricos guardan importantes competencias.

    El problema no es solo por tanto, el esperable varapalo constitucional que sufrirá la Ley, sino que también la posible invalidez democrática de la Consulta en Álava, visto el sentir mayoritario de sus representantes legítimos.

    Una cosa con otra, lo único claro es que hay bronca para rato.

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