A ti empresario

EmpresariosDel blog de armaola.

Eres empresario. De los empresarios de aquí de toda la vida. El de 10, 20, 60, 300 empleados. Sí, el nieto del fundador o incluso el fundador. Te haces el propósito de crear una empresa, porque piensas que eres capaz de hacerlo. Das trabajo a otras personas, de la mejor o peor manera que sabes. Te levantas pronto a la mañana para supervisar que todo está en orden. Te vas de la empresa a las tantas, aún a riesgo de desatender aquello por lo que has creado la empresa. Tener una vida feliz con tu familia y dejar algo para tus herederos.
Dinero, claro que quieres hacer dinero, como todos. Y quien diga lo contrario es un fariseo. Pero no todos tienen la capacidad de llevar una empresa adelante. No todos tienen la capacidad de aguantar la presión que tiene que suponer el pagar las nóminas a tus empleados. Hipotecando tu patrimonio en muchos de los casos. Viendo cómo tu familia a veces te pone en la tesitura de elegir entre el trabajo y ella.

En el mejor de los casos ganas mucho dinero y muy bien por hacerlo si te lo has ganado honradamente. Quien pudiera.

Para que te vengan unos “hijos de puta” y en nombre de una causa que prostituyen, te pidan el llamado impuesto revolucionario, el “impuesto del terror”.

Te haces el propósito de no contar nada en casa, porque no quieres que tu familia sufra. Porque no quieres que tus hijos te pregunten si te van a matar. Porque no quieres que tu mujer piense, que en vez de estar trabajando a altas horas de la madrugada, te hayan podido secuestrar.

Lo comentas con amigos, con la confederación de empresarios. Te ponen escolta y tus nietos te preguntan por qué vienen esos chicos detrás. Dices que son unos amigos. No puedes aguantar el miedo, a lo mejor sí, pero no quieres que tu familia viva un calvario. Te llegan más y más cartas invitándote a aportar una cantidad significativa, como si se tratara de una limosna o la aportación a la iglesia en la declaración de la renta. Te cagas. Porque tú no elegiste ser un héroe en este mundo. Porque tú lo que querías era ganarte el pan de cada día y si se podía el de los días venideros. Porque tú no elegiste luchar contra nadie, sino por lo que creías que podías aportar a esta sociedad y por qué no, a tí mismo. Haciendo lo que de verdad sabes hacer, trabajar.

¿Y cómo te lo agradecen? Te rodean 2 coches de la policía, te hacen identificarte, y te llevan a donde Mr. Star a declarar. Por haber hecho lo que tenían que haber impedido que te hicieran hacer o incluso por haber tenido la tentación de hacerlo. Los que por su ineptitud, han permitido que esas cartas llegasen hasta ti. Los que te tenían que haber defendido en vez de acusarte.

Y encima, hay que escuchar a los imberbes políticos, decir que los que son héroes son los que no pagan. Como si hubieses querido ser alguna vez héroe.

Un abrazo y un sentido reconocimiento a ti, empresario/a.

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